Chumillas

Matazón

La matazón es una de las más antiguas tradiciones que se continua practicando en Chumillas.
Desde este rincón chumillano quisiera enseñarte en que consiste todo es de la matazón.

Ésta es una tradición muy antigua y como tal te la voy a contar,
aunque hoy en día, con tanto adelanto, alguno de los pasos nos los podríamos saltar.

Esta fiesta no tiene una fecha señalada aunque siempre se realiza en invierno.

Antiguamente la gente del pueblo tenía gorrineras donde cebaban a sus gorrinos hasta su último día "La Matazón".
Ese día, antes de que empezara a amanecer la gente del pueblo se levantaba y se ponía sus ropas más viejas porque sabía que acabarían llenas de sangre.
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Lo primero que se hacía era matar el cerdo, normalmente clavándole un gancho en el cuello.
No os podéis imaginar cuanto grita un cerdo cuando lo van a matar. Todavía recuerdo despertarme con sus gritos.
A continuación se recogía la sangre que desprendía el cerdo por su herida. La sangre es necesaria para después hacer las morcillas, aunque primero había que colarla pues la sangre estaba llena de grumos. Muerto ya el cerdo y con su sangre recogida, se chumascaba el cerdo entero para quitarle los pelillos a la corteza. Después, el cerdo se abría por la mitad para extraer las tripas en las que más tarde se embutirían los chorizos. Además se extraían las visceras hasta dejarlo limpio por dentro y a continuación se troceaba.
Del cerdo se aprovechaba todo o casi todo para obtener: jamones, costillas, oreja, morro, manitas de cerdo, cortezas, lomo, chorizos, morcillas, etc.

Preparación de las morcillas:
El día anterior a la matazón se cocía en la lumbre la cebolla en grandes calderas. Una vez cocida, se ponía en sacos y se dejaba escurrir toda la noche.
Cuando la cebolla estaba bien escurrida, se picaba o troceaba en trozos muy pequeños.
Por otro lado, se troceaba la manteca del cerdo se troceaba.
Con todo esto, la cebolla y la manteca se adobaban en una caldereta con la sangre del cerdo y otros condimentos como sal, orégano y pimentón.
Con todos los ingredientes bien mezclados se dejaba reposar antes de embutirlo en las tripas más gordas del cerdo.
Las tripas que se utilizaban para embutir morcillas eran normalmente más gruesas que las de los chorizos. La tripa se ataba por los dos extremos para que no se saliera el embutido de la tripa y al ser bastante larga, se dividía mediante cuerdas en morcillas de unos 10 cm. Además, las tripas se pinchaban para que no se reventaran al cocerse. A continuación se cocían en una gran caldereta en la lumbre y una vez cocidas, se colgaban y se dejaban secar.

Preparación de los chorizos:
Los lomos del cerdo se fileteaban para después picar la carne.
La carne picada se adobaba con pimentón, ajo picado, sal, zumo de limón, aguardiente y agua caliente, hasta darle un punto bueno de color y sabor. La carne adobaba se dejaba reposar y más tarde se embutía en las tripas más finas del cerdo.

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